miércoles, 1 de abril de 2009

Día 3: Santillana del Mar - Fuente Dé

Un día muy interesante. Comenzamos la mañana con un potente desayuno, al igual que ayer y, seguramente como haremos el resto de días. Yo ya tenía bastante experiencia en este tipo de desayunos, especialmente después de mis estancias en Vitoria y Londres, por motivos de trabajo, cuando estaba en IBM. Aunque parezca rutinario, hago 3 tandas:
  1. Embutidos: jamón serrano, lomo, jamon cocido, salchicón y quesos variados. Si lo hay, como lo había hoy, le incluyo un trozo de queso fresco con membrillo, que lo tomo como transición a la segunda tanda :-)
  2. Fruta: como ya está troceada es muy cómoda de tomar y le da un toque de frescura al desayuno. Melón, sandía (no siempre hay), naranja, kiwi, etc.
  3. Dulces: acompañados de un buen colacao con leche fría, selecciono los dulces que más me llaman la atención. Hoy he tomado un par de cruasanes pequeñitos, un trocito de "plum cake" y un donut.... ¡mmmmmm! ¡qué bueno!
Todo ello, acompañado de un par de zumitos de naranja natural. Bueno, no quiero dar envidia con el desayuno, pero quería que quedara para la posteridad... ¡jejeje!

Arrancamos hacia Fuente Dé con la intención de evitar la autopista y circular por carreteras secundarias para disfrutar el paisaje y los pueblos. Nos ha costado tanto "convencer" al Tom Tom de por dónde queríamos ir que al final hemos tenido que poner como destino un punto intermedio... sinceramente, me ha decepcionado; creía que era más potente...










El paisaje de Cantabria es precioso. Como ya adelantó ayer Iris, está todo verde y lleno de animales. Por el camino hacemos alguna parada para fotografíar el paisaje, pero la gran sorpresa llega cuando pasamos por Quintanilla: al girar una curva nos sorprende un grupo de vacas con su toro que iban en sentido contrario por la carretera. Paro el coche e Iris aprovecha para hacerles unas cuantas fotos. El toro pasó a menos de 2 metros del coche, como podéis ver en la foto, y era enorme. Los ganaderos, que iban detrás del grupo se han quedado flipados al ver nuestra reacción; parecía que no habíamos visto una vaca en la vida... bueno, tampoco es desacertado, porque esa situación no la habíamos vivido nunca.










Bastante antes de llegar a Fuente Dé ya se dejan ver los Picos de Europa, que se identifican bien por sus altas y abruptas laderas de color grisáceo, parcialmente cubiertas por la nieve, en contraste con el verde del resto del paisaje. Pocos kilómetros después, y antes de llegar a Potes, la carretera pasa por el Desfiladero de la Hermida, entrelazándose con el río Deva. Media hora aproximada de viaje entre abruptas montañas, habitadas por cabras de todos los colores (marrones, blancas y negras, grises, etc.). Es realmente impresionante.

Llegamos a Potes pero es tarde y decidimos reservar la visita al pueblo para la vuelta; de esta manera, podemos llegar a comer al Parador de Fuente Dé a una hora prudente. A medida que nos acercamos al destino, vamos viendo cada vez más nieve en los alrededores, hasta que, finalmente, todo el paisaje es blanco. En pocos kilómetros, hemos pasado de la Primavera al Invierno, aunque sólo visualmente, porque el solecito que se dejaba ver entre las nubes mantenía una temperatura muy agradable.

Fuente Dé es un pequeño valle que hay en plenos Picos de Europa, por la ladera sur. Al pie de las montañas (como en Heidi :-) está el Parador, el teleférico y un hotel-restaurante; todo copado por la nieve, aunque en fase de deshielo.










Tal y como habíamos decidido, entramos a comer al Parador de Fuente Dé y nos ofrecen el menú del 80 aniversario de los Paradores. Se trata de 4 pequeños entrantes fríos y 4 calientes, seguidos por otro entrante principal, a elegir entre una selección de platos tomados de las cartas de otros Paradores (van cambiando cada mes). Como tiene muy buena pinta, Iris se decanta por este menú, eligiendo la Vieira a la Gallega del Parador de Baiona. Su menú:
  • Lomo ibérico
  • Montadito de Cabrales con membrillo salteado
  • Coliflor con salmón ahumado
  • Naranja con cebolla, bacalao y aceitunas negras
  • Crema de sopa de ajo
  • Carrillada
  • Vieiras a la Gallega
  • Postre 80 aniversario, consistente en una capa de bizcocho, una de arroz con leche y otra de tocino de cielo.... ¡espectacular!
Yo, sin embargo, me decanto por el cocido Liebanés, que cuando me lo han sacado, pensé que venían invitados... ¡diooooos! Primero un caldito con fideos, que estaba riquísimo, y luego una bandeja vikinga, con garbanzos, chorizo, panceta, tocino, oreja de cerdo, etc. Podíamos haber comido perfectamente 2 personas de la misma bandeja... Como era de esperar, nada más terminar el cocido (realmente no me lo he terminado entero), me ha entrado tal modorra, que he estado a punto de pedir una habitación para echar la siesta; sin embargo, el café que me han servido, iba a juego con el cocido (sería unas 3 veces lo que suele ser un café solo) y me ha despejado por completo.

Con la tripa llena nos dirigimos al teleférico, que sube hasta la cima de los Picos de Europa. Iris no estaba muy convencida de subir, porque le daba mucho respeto, pero al final le ha puesto valor y hemos subido. He de reconocer que la subida es tan pronunciada, que acojona bastante. El viaje realmente impresiona, pero vale la pena. Arriba las vistas son impresionantes y hay una zona bastante grande donde se puede hacer esquí de fondo. Vemos un rato el paisaje, tomamos unas fotos y nos compramos unas camisetas para recordar la hazaña. La bajada nos la tomamos con más relax y nos dedicamos a hacernos fotos para el recuerdo.










Se han hecho las 6 de la tarde y emprendemos el viaje de vuelta a Santillana del Mar. Cerca de Potes, Iris ve una ovejita pastando en la cuneta y me incita a parar para acercarnos a ella. Estaba fuera de la propiedad donde estaban el resto de sus compañeras. Iris decide acercarse para fotografiarla de cerca y, si se deja, tocarla; pero cuando la ovejita nota la aproximación de Iris, sale corriendo y se mete por un agujerillo de la valla. Vemos que había otra ovejita muy próxima a la valla y empezamos a llamar su atención con éxito, aunque sólo mira, pero no se mueve. Iris arranca unas hierbas y se las ofrece entre los agujeros de la valla. Bajo nuestra sorpresa, la ovejita se acerca y empieza a comer las hierbas que Iris le ofrece. ¡Es increible! Yo hago lo mismo y me llega a lamer la mano. ¡Que maravilla! Una ovejita comiendo de nuestra mano... Es una sensación chulísima :-).










Continuamos el viaje y hacemos la parada en Potes, que había quedado pendiente. El pueblo es muy bonito, pero como no es muy grande, dedicamos el tiempo a recorrer las tiendas de souvenirs y compramos algunas cosillas, entre ellas, una botella de Crema de Orujo, que la habíamos probado en las Bodegas Mazón, en Santander, y nos había encantado.

Después de Potes, nos dirigimos hacia Santillana del Mar por el camino más directo posible, no haciendo más paradas; pero al pasar nuevamente por el Desfiladero de la Hermida, Iris coge la cámara de video y graba todo el trayecto, tratando de captar cualquier aspecto interesante (cascadas, cabras pastando en las laderas, el río Deva, etc.).

Llegamos al Parador, pero estamos reventados. Tampoco tenemos mucha hambre, así que decidicmos cenar en el Parador algo ligero. Finalmente optamos por una ensalada con gambas, y aguacate para compartir, una sopa de pescado para Iris y lomos de bacalao en crujiente de pistacho para mi. Todo estaba buenísimo, aunque el bacalao un poco salado para mi gusto.

Aquí termina nuestro último día en Santillana del Mar y, con él, la primera fase del viaje. Mañana viajamos a Cangas de Onís; nuestra próxima base.

¡Besos y abrazos!

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